El valor catastral urbano subió en Galicia desde que estalló la crisis

El valor catastral urbano subió en Galicia desde que estalló la crisis

15 / 02 / 2017
El valor catastral medio urbano en la comunidad gallega se situó al cierre del pasado año en 34.217 euros, según los últimos datos actualizados por el Ministerio de Hacienda. Se trata de una cantidad un 16,2 % superior a la registrada en el 2008, ejercicio que marca el inicio de la grave crisis económica desencadenada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

 

El valor catastral medio urbano en la comunidad gallega se situó al cierre del pasado año en 34.217 euros, según los últimos datos actualizados por el Ministerio de Hacienda. Se trata de una cantidad un 16,2 % superior a la registrada en el 2008, ejercicio que marca el inicio de la grave crisis económica desencadenada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. El valor es también un 2,4 % superior al del 2015 después de que el catastro aumentara en el último año en más de 28.000 nuevos inmuebles.

 

El incremento del valor está también inducido por el aumento del parque de viviendas, pero esta no es la variable de más peso tras años en los que el sector ha estado muy parado. Hay dos factores más determinantes. De un lado, el plan de regularización de Hacienda que permite aflorar bienes ocultos -como las casi seis mil piscinas descubiertas desde el 2013- o irregulares -como obras de ampliación o rehabilitación- y, en segundo término, la revisión de los valores catastrales a instancias de los propios concellos, que llevaban tiempo sin ponerlos al día.

 

De hecho, setenta ayuntamientos gallegos los actualizarán a lo largo del 2017, que se sumarán a los 98 que lo hicieron en el 2016, año recién concluido. Las revisiones afectarán este año a unos 300.000 recibos del IBIen la comunidad gallega.

 

El valor catastral es la base de cálculo para la mayor parte de los tributos ligados a los inmuebles. En el ámbito local tiene impacto directo en las plusvalías municipales y en el IBI, la gran joya fiscal de los ayuntamientos, un impuesto que aporta, por término medio, un 30 % de sus ingresos. Antes de que estallara la crisis, los concellos gallegos se habían singularizado por una marcada inhibición fiscal, pero el brusco desplome de los ingresos, consecuencia del parón inmobiliario, obligó a los municipios a mover ficha para garantizar su supervivencia.

 

Sirva un dato como ejemplo: en el año 2011, los datos del Ministerio de Hacienda mostraban que había 134 concellos, es decir, el 40 % del total, que tenían sin renovar el catastro desde hacía 20 años.

 

La información actualizada sobre el IBI, por ejemplo, muestra que, dependiendo del municipio, el recibo de este tributo se ha encarecido entre el 2008 y el 2015 -último ejercicio disponible- entre un 20 y un 30 %, un incremento que coincide en el tiempo con una época marcada por el aumento del desempleo y una profunda devaluación de los salarios.

 

Tipos más altos

En el incremento de la factura que paga anualmente cada familia en contribución urbana ha influido la revisión de los valores, pero también el aumento gradual de tipos por parte de muchos ayuntamientos y, sobre todo, la decisión del Gobierno central a finales del 2011 según la cual, con carácter general, se aprobaba una subida de entre el 4 y el 11 %, en función del año en que se hubiera llevado a cabo la última revisión catastral.