El sector gallego de la construcción consolida su crecimiento

El sector gallego de la construcción consolida su crecimiento

01 / 02 / 2018
El sector de la construcción y la compra de vivienda es un motor que se gripó durante la crisis, pero que ahora empieza a carburar. A la vista de los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), Galicia despidió el año 2017 con un crecimiento en la compra de vivienda del 8,7 por ciento; una subida nada desdeñable para la patronal, pero notablamente inferior respecto a la media del resto de comunidades (14,6%)

En la tabla territorial, la gallega es la autonomía con el peor comportamiento, por detrás del País Vasco (5,4%). En las demás, las transacciones fluyen con brío: Castilla-La Mancha (24,7%), Madrid (18,9%) y la Comunidad Valenciana (18,15) figuran en los escalones del podio. Lo mismo ocurre con los registros correspondientes al mes de diciembre. Galicia vuelve a situarse en la zona oscura del ránking, con un aumento del 2,4 por ciento, muy lejos del despegue del sector en Aragón (32,5%), Asturias (31%) o de nuevo Castilla-La Mancha (44%).

Galicia siempre estuvo por debajo de la media, nunca fue una economía puntera en la que se construyera de forma masiva, aunque existe una cierta «normalización» en la compra de la vivienda, superando incluso sus propias estimaciones. Calcularon que en el 2017 se firmarían 14.000 transmisiones inmobiliarias. El INE reflejó finalmente 14.594.

Las dos Galicias

Aun así, esta vez los datos están colmados de aristas. Por un lado, el mercado se recupera, pero las alegrías van por barrios. Hay una Galicia de dos velocidades: tenemos el eje de las ciudades, y después hay muchos concellos donde no existe actividad ninguna, ni compra, ni arrendamientos ni expedición de nuevas licencias», relata.

En ese mapa despuntan las áreas metropolitanas de Vigo, La Coruña y Santiago, con Lugo y Orense en el segundo grupo del pelotón, y Ferrol absolutamente descolgada. En el mercedo de vivienda vacacional, la comarca del Salnés sigue siendo de las áreas más codiciadas, mientras la Mariña lucense viene registrando en los últimos años un crecimiento espectacular.

El problema, se aloja principalemente en la falta de vivienda nueva, y en la cantidad de gente que no puede alquilar por falta de ingresos estables. La falta de stock en las ciudades del Atlántico, donde buena parte de los inmuebles que todavía aguantaban en el mercado era, bien por su elevado precio, o bien por las escasas condiciones de habitabilidad.

Como consecuencia de ello, algunos inversores están apostando sus ahorros a la compra de inmuebles.